No tienes forma de comprobar un diploma: no existe. Ningún colegio profesional, ninguna inscripción obligatoria. Eso deja vía libre tanto a la honestidad como a la estafa. Aquí van los criterios que yo misma usaría.
1. Las tarifas se anuncian antes
Un precio claro, para una duración conocida. Debes saber qué pagas y qué recibes a cambio, sin tener que preguntarlo.
Señal de alarma: una tarifa «a partir de», o una consulta gratuita que desemboca en un presupuesto. La primera sesión regalada suele ser el cebo de un dispositivo donde el coste real llega después.
2. Nadie intenta asustarte
Es el criterio más importante. Un profesional honesto nunca te hablará de maldición, de mal de ojo, de hechizo lanzado por una vecina ni de entidad adherida que habría que «retirar».
Ese discurso tiene una sola función: crear un miedo y luego venderte la solución a ese miedo. Es el esquema de estafa más extendido del sector. Si lo oyes, cuelga.
3. Ninguna promesa de resultado
Nadie puede garantizar un retorno amoroso, una curación, una ganancia económica ni un acontecimiento preciso en una fecha dada. El libre albedrío de cada persona permanece intacto: no se hace volver a quien no lo desea, y ni siquiera debería intentarse.
Lo que un acompañamiento sí puede hacer es aclararte lo que está en juego y liberarte de lo que te retiene. Ya es bastante. No es lo mismo que una promesa.
4. Hablas tanto como quien te atiende
Una consulta es un intercambio. Si no te dejan meter baza, estás pagando un monólogo aprendido.
Desconfía también de lo contrario: quien te hace contarlo todo y luego te repite lo que acabas de decir. Un trabajo serio empieza por una percepción, no por un interrogatorio. Por mi parte, no pregunto nada antes de empezar.
5. Se respetan tus creencias
Sin proselitismo, sin juicios sobre tu vida, tus decisiones, tu pareja o tu religión. Vienes a buscar una luz, no una lección de moral.
Esto vale sobre todo para la medicina: nadie debería animarte a dejar un tratamiento, a evitar al médico o a sustituir un seguimiento psicológico. En este punto no cabe ningún matiz.
6. Se sabe decir «no lo sé»
La humildad es el mejor indicador de fiabilidad. Nadie percibe todo, todo el tiempo. Hay días en que la conexión es nítida y otros en que no llega.
Quien tiene respuesta para todo, sobre cualquier tema, con la misma seguridad, está recitando. Por mi parte, si no llega nada claro te lo digo y no cobro la sesión.
7. Sales más ligero
El mejor criterio es el que nadie puede falsear: tu estado al colgar.
Una buena consulta deja una sensación de calma y de claridad. Ves más lejos que antes.
Si te sientes angustiado, dependiente, o con la impresión de que hay que volver a llamar sin falta, algo no va bien. Una práctica sana no crea dependencia.
Las estafas más frecuentes
Cuatro mecanismos se repiten siempre:
- El miedo fabricado — crear una angustia inexistente para vender el remedio.
- Los pagos en cascada — un primer importe razonable, luego otro «porque el trabajo es más pesado de lo previsto».
- El retorno amoroso garantizado — probablemente la estafa más lucrativa, porque apunta a personas en pleno sufrimiento.
- La urgencia permanente — «hay que actuar antes de la luna llena». La prisa impide pensar y consultar a alguien de confianza.
El test de treinta segundos
Cuatro preguntas:
- ¿Me están asustando?
- ¿Me piden más dinero del anunciado?
- ¿Me garantizan un resultado?
- ¿Me presionan para decidir ya?
Un solo «sí» basta para parar.
Si ya has caído
Primero: no es culpa tuya. Estas redes eligen deliberadamente a personas en situación de fragilidad, con técnicas rodadas. La vergüenza es uno de los resortes que impiden denunciar — cuentan con ello.
Corta todo contacto, conserva las pruebas, avisa a tu banco de inmediato y denuncia ante las autoridades competentes de tu país. Aunque no recuperes el dinero, tu denuncia puede contribuir a desmantelar una red.
Una comprobación antes de llamar
- ¿Tiene el sitio un aviso legal con una identidad real?
- ¿Están las tarifas publicadas, con las duraciones?
- ¿Hay reseñas verificables — una ficha de Google — en lugar de testimonios anónimos copiados en la portada?
- ¿El discurso habla de acompañamiento, o de poderes y garantías?

